Las mujeres que disfrutan el sexo anal… ¿son pervertidas?

Hay razones fisiológicas que hacen que el sexo anal resulte placentero para las mujeres, ya que los músculos orgásmicos y muchas de las terminaciones nerviosas del clítoris que se ponen en juego durante el acto sexual también inervan el ano. Su borde, además, se convierte en una parte súper sensible cuando es bien estimulada, por lo que el sexo anal, estando de acuerdo la pareja en practicarlo, resulta muy placentero y provocando orgasmos de mucha intensidad.

Valoraciones como perversión del sexo anal suelen darse en un marco cultural lleno de mitos, tabúes e influenciado por posturas religiosas, no obstante, el sexo anal forma parte del repertorio sexual de muchas parejas y es una práctica que está creciendo en la vida sexual de los y las adolescentes porque han descubierto lo placentero que es, y ya sabemos que las personas suelen repetir aquellas conductas que les resultan placenteras. Considerando que el sexo anal también produce placer, es común que muchas personas lo practiquen y que lo hagan, no las convierte en personas pervertidas.

Entre los mitos más comunes, acerca del sexo anal, que se ha demostrado que son falsos están: Que es doloroso, A las mujeres no les gusta el sexo anal, Sólo lo practican personas del mismo sexo, Los hombres heterosexuales que practican sexo anal tiene una orientación sexual encubierta, El sexo anal denigra a las mujeres.

El sexo anal es una herencia de la época en que los seres humanos todavía eran simios, es practicado por muchas personas alrededor del mundo y en algún momento de la historia de la humanidad se utilizó como método de control natal. El sexo anal se define como la penetración desde el orificio rectal. A pesar de que algunas religiones lo prohibieron por considerarlo un acto “contra natura” sigue siendo hoy en día una práctica habitual entre todo tipo de parejas sin importar sus preferencias sexuales.

El ano es una de las zonas erógenas más inexploradas y mal entendidas. La mayoría de las mujeres le temen al sexo anal porque piensan que es doloroso, cuando en realidad puede ser una práctica sexual muy satisfactoria para ambas partes, si se hace bien.

Después del clítoris, el ano es la zona con más terminaciones nerviosas del cuerpo, por lo que es especialmente sensible. El coito anal produce extrañas sensaciones agradables a la mujer, pues el ano contiene numerosas terminaciones nerviosas que pueden erotizarse. Muchas mujeres describen los orgasmos obtenidos de esta manera como muy intensos, pues el hecho de que el pene interfiera las contracciones del esfínter del ano durante el orgasmo puede ocasionar que estas resulten más intensas de lo habitual y sean vividas como muy placenteras.

La razón está en que el ano tiene tantas terminaciones nerviosas como la vagina o el pene, y por tanto es capaz de producir enorme placer. No pocas investigaciones al respecto certifican la existencia de mujeres que sólo alcanzan el orgasmo por esa vía, sin que intervenga la vagina o el clítoris. Lo cierto es que tanto el perineo, espacio entre la vagina y el ano, como el ano mismo pueden convertirse en importantes fuentes de placer si son adecuadamente estimulados durante la relación sexual, todo depende del nivel de confianza que exista en la pareja y los deseos que tengan ambas partes de explorar las potencialidades de la sexualidad humana.

En ocasiones, algunas jóvenes que sienten la necesidad de conservar su virginidad hasta el matrimonio, caen en la contradicción de realizar otro tipo de prácticas sexuales que si bien no comprometen la penetración vaginal, sí incorporan otras modalidades como el sexo anal y el oral.

Varios estudios realizados* en diversos lugares del mundo nos señalan que una gran cantidad de mujeres han tenido o tienen de manera regular sexo anal. Por ejemplo, en un estudio realizado en Croacia se encontró que dos tercios de las más de 2000 mujeres encuestadas lo habían practicado (Štulhofer, A. y Ajduković, D., (2011). Should we take anodyspareunia seriously?)**. Esto nos hace reflexionar que pese al tabú que hay respecto al tema, cada vez más mujeres se están aventurando a probar este tipo de práctica sexual.

Para tener una vida sexual placentera se deben eliminar los tabúes, así como las falsas creencias que se tienen de algunas prácticas íntimas. Respecto al sexo anal, debemos llamar la atención a que deben tomarse algunas medidas de precaución porque la flora intestinal puede producir infecciones en el tracto urinario del hombre, para evitar esto, a rasgos generales, recomendamos:

  • Que la pareja se ponga de acuerdo en querer hacerlo.
  • Higienizar el ano previamente. El ano debe estar limpio (agua y jabón es suficiente) y también conviene que lo esté el recto (para lo que se requiere defecar antes de practicar el sexo anal o ponerse un enema de limpieza).
  • La relajación es el paso previo e imprescindible para lograr luego la dilatación del ano.
  • Usar un lubricante a base de agua.
  • El uso del condón es mandatorio en el sexo anal.
  • Erotización y juegos previos prolongados.
  • Estimular y acariciar el ano para que se relaje y prepararlo para la penetración.
  • El proceso de la penetración debe ser muy delicado y suave, evitar las embestidas bruscas.
  • Evitar penetrar la vagina o hacer sexo oral al pene mientras se realiza el sexo anal, a menos que se interrumpa la relación y se tomen las medidas de higiene adecuadas.

REFERENCIAS.
* Mosher, W. D., Chandra, A. y Jones, J. (2005). Sexual behavior and selected health measures: Men and women 15–44 years of age, United States, 2002. Advance Data from Vital and Health Statistics, 362, 1-55.
* Leichliter, J. S., Chandra, A., Liddon, N., Fenton, K. A. y Aral, S. O. (2007). Prevalence and correlates of heterosexual anal and oral sex in adolescents and adults in the United States. Journal of Infectious Diseases, 196, 1852-1859.
* Herbenick, D., Reece, M., Schick, V., Sanders, S. A., Dodge, B. y Fortenbery, D. J. (2010). Sexual behavior in the United States: Results from a national probability sample of men and women ages 14–94. The journal of sexual medicine, 7, 255-265.
** Štulhofer, A., & Ajduković, D. (2011). Should we take anodyspareunia seriously? A descriptive analysis of pain during receptive anal intercourse in young heterosexual women. Journal of sex & marital therapy, 37(5), 346-358.

Antonio Ruiz Ortiz, MSC
Psicólogo Clínico
Terapeuta Sexual y de Parejas
Instituto se Sexualidad Humana

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