El Alcohol y el desempeño sexual

¿El alcohol influye en el desempeño sexual?

La ingesta de alcohol, en las etapas iniciales, produce un efecto de desinhibición mostrando un comportamiento eufórico y muy sociable puesto que el alcohol es un depresor del sistema nervioso central y el comportamiento eufórico se da por la inhibición de los mecanismos de regulación conductual en el sistema nervioso de quienes lo consumen, afectando principalmente a la corteza cerebral, que es la encargada de almacenar todo el sistema de normas y valores aprendidos, actuando como un juez en nuestras conductas, junto con producir una sensación de euforia, relajación, aumento de la sociabilidad y una sensación de seguridad en sí mismos.

Al desaparecer el juez sobre nuestras conductas, se pueden alterar los comportamientos que las personas consideran apropiados y hacer que las personas sean menos restrictivas consigo mismas y más relajadas en algunos aspectos, perdiendo la vergüenza o temor a realizar ciertas acciones. Aunque es cierto que sí logra apaciguar los nervios y la ansiedad que pudiera existir respecto al sexo, lo que no hace es mejorar la respuesta sexual humana. Al contrario, la dificulta.

En consonancia con Javier Flores (Alcohol y conducta sexual. 2005), mencionaremos diversos estudios que muestran que existe una relación entre el consumo de alcohol y la conducta sexual. Se han investigado varios aspectos en esta asociación, que podrían agruparse en tres niveles:

a) los efectos sobre el deseo o su expresión y en las respuestas sexuales fisiológicas;
b) la inducción de conductas de riesgo, como en el caso de las enfermedades transmitidas sexualmente, y
c) las conductas delictivas, como la agresión sexual.

Ya está bien establecido que el consumo de alcohol, en dosis bajas o moderadas, tiene un efecto en la expresión del deseo, es decir, desinhibe las manifestaciones de la excitación sexual y, de acuerdo con algunos autores, las incrementa. También es bien conocido su efecto de supresión de las respuestas sexuales en dosis elevadas, como el bloqueo de la capacidad para el coito o el orgasmo. En este caso se trata de influencias de tipo farmacológico que dependen de la dosis.

Datos y cifras

Diversas investigaciones han demostrado que el alcohol produce efectos negativos frente a las señales fisiológicas de excitación sexual. Sin embargo, también puede desinhibir conductas que se han aprendido socialmente y hacer perder el control sobre las emociones, lo cual podría facilitar acciones como tener relaciones sexuales inesperadas y en condiciones de riesgo de embarazos no deseados y/o de adquirir infecciones de transmisión sexual.

Algunas investigaciones se han dirigido a indagar las diferencias de estos efectos entre los sexos. En un estudio realizado por Beckman y Ackerman se sostiene que a pesar de la creencia de que el alcohol desinhibe la conducta sexual femenina, esto ocurre sólo en una minoría de mujeres (Recent Dev. alcohol 12: 267-285, 1995). No obstante, autoras como Antonia Abbey y sus colaboradoras encuentran respuestas semejantes en hombres y mujeres en estudios sobre la percepción sexual mediada por el alcohol (J. stud alcohol 65(5):688-697, 2000). O sea, que no sabemos.

Se ha relacionado también el consumo de alcohol con el número de parejas sexuales. En un estudio realizado por John Santelli y su equipo en un grupo de 8 mil 450 personas, se muestra que 15 por ciento de mujeres y 35 por ciento de los hombres establecen múltiples parejas sexuales y encuentran que existe una importante relación de este hecho con el consumo de alcohol (Family planning perspectives, Vol. 30 Núm. 6, Nov/Dic, 1998). La mayor parte de la investigación sobre el alcohol y la conducta sexual está motivada por la idea de que esta asociación constituye un factor de riesgo..

¿Cómo influye el alcohol en la erección?

La erección del hombre se produce como respuesta a un estímulo sexual, de modo que el sistema nervioso envía la orden y el sistema circulatorio se encarga de aumentar el flujo sanguíneo en el pene para conseguir la erección. El alcohol inhibe el buen funcionamiento del sistema nervioso central, por lo que si no se produce una correcta comunicación entre los estímulos, el cerebro y el sistema circulatorio se entorpece la llegada de la sangre al pene, dificultando la penetración y el coito.

La ejecución sexual se ve frustrada en varios aspectos. Primeramente, se ven efectos de supresión de la erección debido a que el alcohol inhibe el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, responsable de que se produzca la erección. De más está decir que a falta de una buena erección, la penetración y el coito se ven afectados negativamente. La ansiedad que le sigue a este tipo de situación puede hacerse responsable de nuevos fallos eréctiles en futuros intentos y, consecuentemente, el comienzo de un círculo vicioso que desemboque en el desarrollo permanente de disfunción eréctil en el hombre.

Un estudio del Boston Medical Group puso de manifiesto que beber alcohol en grandes cantidades dificulta mantener una erección. El 50% de los varones en estado de embriaguez han tenido dificultades para mantener relaciones sexuales. La bebida inhibe el buen funcionamiento del sistema nervioso central, implicado directamente en la respuesta del estímulo sexual. Este trabajo advierte que el 71% de los hombres alcohólicos menores de 56 años padecen disfunción eréctil.

¿Cómo influye el alcohol en la lubricación femenina?

Se sabe que diversos fármacos, sobre todo algunos antidepresivos, entorpecen la humectación de la zona vaginal; lo mismo ocurre con los antihistamínicos (que combaten alergias), algunas medicinas para el resfriado y otras cuyos efectos secundarios provocan sequedad en la boca. Es importante puntualizar que el alcohol, tabaco y marihuana también se consideran inhibidores de la lubricación.

El alcohol en cantidades moderadas, puede disminuir las inhibiciones y aumentar el interés y la excitación sexual; sobre todo con personas con problemas de deseo por ansiedad. Pero en grandes cantidades producirá una alteración en la excitación, ausencia de placer y anorgasmia, por disminución de la vasocongestión genital. También hay pérdida inmediata de la sensibilidad en todo su cuerpo, particularmente su genitalidad y esto repercute directamente en sus posibilidades de alcanzar un orgasmo. Sin embargo, debido a la expectativa afrodisíaca o de liberación moral, la mayor parte de las mujeres reportan aumento en su libido, aun cuando existe evidencia de que su respuesta fisiológica y hormonal se ve drásticamente afectada.

Psicológicamente hablando, el uso de alcohol puede afectar a la mujer al causar pérdida de autoestima, ansiedad, mayor exposición a abusos físicos y sexuales, y al contagio de enfermedades de transmisión sexual, por tomarse decisiones no responsables bajo los efectos de la bebida.

¿Es cierto que el alcohol bloquea el placer sexual?

Una creencia bastante generalizada es que el alcohol un estimulante sexual. Lo que pasa es que puede tener el efecto de desinhibir a los que son medio tímidos, tranquilizar a los que sienten ansiedad y darles sensación de seguridad a los temerosos. Las investigaciones demuestran que se trata en realidad de una creencia errónea. Tanto en varones como en mujeres, el efecto del alcohol es más bien opuesto, ya que dificulta o bloquea la puesta en marcha de múltiples respuestas corporales, como la erección del pene, la lubricación vaginal o la intensidad del orgasmo. “El alcohol provoca el deseo pero frustra la ejecución”, decía William Shakespeare.

A muchos hombres y mujeres les habrá pasado que tras varias copas se sienten más excitados/as mentalmente, pero una vez en acción no hay manera de llegar al orgasmo. Esta aparente contradicción se puede comprender si analizamos cómo actúa el alcohol en el cerebro y en el sistema cardiovascular.

Primero imagina al cerebro con dos áreas: una más primitiva en el sistema límbico responsable de lanzar mensajes instintivos (¡come! ¡lucha! ¡aparéate!) y otra más sofisticada en justo encima de tu frente ejerciendo juicios más racionales (si comes vas a engordar, los problemas se solucionan dialogando, no debería acostarme con alguien del trabajo…). Imagina también tu comportamiento final como un balance entre ambas fuerzas de excitación e inhibición. Si eres más primate mandará la primera, y si menos decidirá la segunda.

Ahora ten en cuenta que el alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Es decir; apaga o ralentiza tu cerebro y respuesta nerviosa. Por eso habiendo bebido controlas peor los movimientos, reaccionas más tarde y, teniendo apagado el freno racional que ejerce el córtex prefrontal, te sientes más desinhibido/a y descontrolado/a. Esta desinhibición te hace sentir excitado/a mentalmente, pero importante: genital y físicamente no lo estás.

Tus sentidos y nervios están también ralentizados. Por eso tienes la impresión subjetiva de estar muy excitado/a (sin inhibición racional), pero menor sensibilidad para alcanzar el orgasmo. En otras palabras: De la misma manera que si te das un golpe habiendo bebido bastante te duele menos, si te acarician sexualmente sientes menos placer.

También es importante considerar que el alcohol afecta al sistema cardiovascular, y si te pasas mucho, impide que tu cuerpo bombee sangre con fuerza a los genitales. Por eso un chico puede estar excitadísimo, pero sufrir una pérdida de erección. Y lo mismo ocurre a las chicas: puedes sentirte mentalmente excitadísima, pero tener un “apagón o enfriamiento” de clítoris (no erección externa o interna), y tener mucha menos sensibilidad genital.

Para llegar al orgasmo hace falta activar el sistema nervioso simpático; un mecanismo que pone al cuerpo en alerta de manera inmediata ante una amenaza. Con exceso de alcohol cuesta muchísimo activar este sistema nervioso simpático. Es por eso que teniendo sexo te puede costar horrores llegar al orgasmo.

¿Es cierto que el alcohol funciona como un estimulante sexual?

Es indudable el efecto desinhibidor que el alcohol tiene, Actúa sobre la corteza cerebral, disuelve prejuicios y monotonías y libera los centros inferiores del cerebro, donde radican los centros neurovegetativos y del Deseo sexual. Sin embargo, deberemos señalar, que el alcohol tiene esos efectos, pero ingerido en escasa cantidad y por un breve lapso de tiempo. Cuando supera determinados límites de dosis, el efecto es totalmente contrario, perturbando el Deseo sexual, impidiendo una buena erección, produciendo trastornos eyaculatorios y en las mujeres, perturbando la capacidad orgásmica.

El alcohol no funciona como un estimulante sexual aunque pareciera ser que sí. Se puede considerar que las situaciones específicas donde el alcohol favorece la conducta sexual, se debe a que al afectar el mecanismo de “mantener la cordura”, produce una desinhibición e impulso espontáneo.

El estudio del Boston Medical Group desmonta una serie de mitos creados en torno al alcohol. Entre ellos, el de que las sustancias etílicas mejoran el funcionamiento sexual. Sin embargo, la realidad es que provoca trastornos en los mecanismos de la erección, produciendo disfunción eréctil transitoria en muchos casos.

En la mujer, incluso ingerido con moderación, dificulta la respuesta orgásmica. En el hombre, a partir de 0.5 gramos de alcohol por litro de sangre, produce efectos de supresión de la erección. Asimismo, el alcohol debilita la eficacia masturbatoria y disminuye el goce y la intensidad del orgasmo en ambos sexos. Estos efectos son apreciables con la sola ingesta de dos copas.

Como potente depresor del sistema nervioso central, disminuye el funcionamiento de niveles superiores del cerebro, lo que permite una mayor autonomía de centros inferiores, (zonas más antiguas del cerebro), entre ellos los implicados en las respuestas emocionales. De esta forma las emociones se “liberan” por la atenuación del efecto controlador de los segmentos superiores cerebrales.

El alcohol puede alterar el comportamiento convencional facilitando la pérdida de control de algunas emociones y la desinhibición de conductas que se habían aprendido a controlar en sociedad. De esta forma puede facilitar la aparición del impulso sexual, pero como también inhibe partes del sistema nervioso autónomo implicadas en la erección, dificulta que ésta se alcance y en consecuencia también la penetración y el coito.

¿La mujer se emborracha más rápido que el hombre?

Algunas características de la fisiología femenina pueden explicar los diferentes efectos del alcohol en la mujer: Un estudio publicado en la revista Harvard Health Publication (Harvard Medical School November 1, 2003), analizó las diferencias en la forma en que los hombres y las mujeres procesan el alcohol.

Los investigadores encontraron que:

  • las mujeres, por tener cuerpos con mayor proporción de grasa y menos proporción de agua, metabolizan el alcohol mucho más lentamente que los hombres. Por lo tanto, si los dos toman exactamente lo mismo será ella quien tenga concentraciones más altas en sangre y, encima, mantendrá estos niveles por bastante más tiempo.
  • El estómago de los hombres, segregan cantidades adicionales de enzimas (alcohol deshidrogenasa, enzima implicado en el metabolismo del alcohol) que descomponen el alcohol antes de que éste llegue al torrente sanguíneo.

Recomendaciones. (¿Qué cantidad de alcohol se considera prudente? Medidas en copas)

Los especialistas que realizaron este estudio (la revista Harvard Health Publication ) aseguran que el ideal es de una o dos bebidas por día para los hombres y no más de una para las mujeres. Sin embargo, siempre cambia un poco de persona a persona, teniendo en cuenta factores como las características de cada uno, las comidas habituales o la medicación que esté tomando.

Por otro lado, aconsejaron que las personas que toman todos los días recuerden que el alcohol dificulta la absorción y el metabolismo de algunos nutrientes, por lo que a veces conviene compensar esta situación con ciertos complementos vitamínicos.

El exceso de alcohol puede resultar en problemas serios de disfunción eréctil o de resequedad vaginal. Según estudios en el Huffington Post, el alcohol es responsable de más de 11% de los casos de imposibilidad para llegar al orgasmo en las parejas. También conviene controlar el consumo de bebidas alcohólicas a través de las siguientes tácticas:

  • Cantidad. Contar el número de tragos que se consumen y poner un límite.
  • Graduación. Conocer el grado de alcohol que contienen las diferentes bebidas, por ejemplo, no es lo mismo beber cerveza que tequila.
  • Despacio. Se debe beber con calma, alternando con bebidas que no contengan alcohol, como agua, refrescos e incluso, jugos naturales.
  • Alimentos. Al comer, el alcohol es absorbido más lentamente por el organismo, y retrasa su efecto.
  • No. Aunque alguien insista en seguir bebiendo, es necesario negarse al considerar que ya se llegó al límite, y continuar supondría un riesgo.

Sería adecuado señalar que el alcohol disminuye la capacidad del cuerpo para asimilar vitaminas y calcio, además de que produce acné, caspa, y dureza en la piel y el cabello.

Antonio Ruiz Ortiz, MSC
Psicólogo Clínico
Terapeuta Sexual y de Parejas
Instituto se Sexualidad Humana

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